Un poeta no debe contentarse con contar las maravillas de la tierra; también en el cielo hay algo que admirar. Galileo Galilei.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Carta # 39
Durante los días limpios del verano, entretuviste mis pensamientos, audazmente recorrí tus desiertos y montañas con la sed del transeúnte, de los adictos; confundiste mil veces mi ruta con la complacencia infantil de mi silencio, satisfaciste tus exigencias haciéndome culpable de tus abandonos, manejaste mis vocablos, mi risa y sutilmente me ordenabas tus placeres, conduciste mi vida por la orilla peligrosa al hacerme tu amante: deleite de tu vida. Sin embargo, yo te amaba por tus deliciosas locuras e invenciones, por tus elaboradas mentiras y promesas, por la plasticidad increíble de tu carácter... Hoy, al retomar las metas de mi vida, tengo que decirte que no cabes en mis planes. Tengo que agradecerte las fantasías y juegos, los ardorosos días de nuestro amor. Me deje llevar, es cierto, pero nunca te dije que acabaría el verano como nunca tampoco reproché tus besos y tampoco nunca te prometí un amor eterno. Se que es difícil comprenderme ahora si jamás de mis labios opinión alguna habría de contradecir las tuyas... Si te pareció que siempre eras tú quien mandaba, por eso disculpa, comprende y... disculpa. Eres un sueño, pero no un hogar, eres sonrisa, alegría y carcajada pero tienes que aceptarlo: no eres mi felicidad.
