Lo entendamos o no, el único tiempo que tenemos es el presente, el pasado quedó para siempre atrás y ya no nos pertenece, el futuro es incierto, y aunque parezca que es nuestro, tampoco nos pertenece. Vivamos el día, siempre el día presente y gocemos de lo que si nos pertenece aún: la vida. Hagámosle caso al consejo del ilustre matemático, filósofo, astrónomo y poeta persa Omar Khayyam (1048-1131).
