domingo, 10 de octubre de 2010

Esposa de Sangre

Este poema no fue bautizado por mí, sino por alguien que supo entender el significado mismo de los versos aquí expuestos.




He conocido el amor a través de tus palabras,
viendo profundo en tus ojos, en tu mirada,
escuchando tu voz y sintiendo tus caricias
apreciando tu carácter, valorando tu mente.

Cada momento contigo ha sido hermoso,
el andar juntos por lugares de ensueño,
tomados de la mano y la imaginación
y hemos llegado juntos a perdernos en ellos.

Se han sostenido tiempos difíciles,
de muchas preguntas y pocas respuestas,
con silencios que parecen eternos,
llenos de ansiedad, tristeza y soledad.

Aún en ese terreno indefinible, extraño,
donde el espíritu en verdad se manifiesta...
en medio de insondables silencios y misterios
llegó el calor de tu presencia y el deseo de la vida.

Encendiste estrellas mortecinas,
reiniciaste el baile de los astros,
el cielo volvió a ser cielo
de un azul más precioso y más perfecto.

La sangre se tornó de nuevo roja,
la mente que dormía se hizo mente,
y la imagen salvadora tan presente
en memoria autoritaria se convierte.

Por ello, en ese lapso de inconsciencia,
en rincones ignotos de existencia
el amor se torna en salvación y suerte
alejándo la inminencia de la muerte.